La maldad no tiene por fin esencialmente el sufrimiento del otro, sino su propio gozo, bajo la forma, por ejemplo, de un sentimiento de venganza o de una fuerte excitación nerviosa que conlleva al éxtasis de la autosuficiencia, por ende, el hombre es, definitivamente, malvado. Sin mencionar, egoísta, mi querido Merisi.
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Conozco un señor (músico) que sabe decir que el plagio no existe, que las ideas andan por ahi flotando y no le pertenecen a nadie.
ResponderEliminarCreo que concuerdo bastante con él, no por nada el señor es un amigo.
Además, me encanta la palabra reminiscencia.
Siempre existe la idea de la transformación, el plagio no existe, sino, los grandes músicos serian unos tremendos farsantes.
ResponderEliminar¿Y a usted cómo le va?
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